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La Fundación Juan Muñiz Zapico organizó la Primera Jornada de Debate 1║ de Mayo, que contó con la participación de Francisco Prado Alberdi, Salce Elvira y Alberto Rubio

Sindicalismo y globalización
El Sindicato, mayo de 2004

La necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación y cohesión sindical a nivel internacional, como única forma de enfrentar la actual fase de globalización neoliberal, quedó patente en la exposición realizada por los ponentes de la Primera Jornada de Debate 1║ de Mayo, celebrada el día 29 de abril en el Salón de Actos del Centro Cultural de La Arena, en Gijón, organizada por la Fundación Juan Muñiz Zapico de CC.OO. de Asturias y que contó con la colaboración de la Consejería de Cultura, Comunicación Social y Turismo del Principado, y de la Obra Social y Cultural de Cajastur.

En la mesa redonda "Sindicalismo y Globalización", que dio título a la Jornada, participaron Francisco Prado Alberdi, Presidente de la fundación organizadora del acto; Salce Elvira, miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CC.OO.; y Alberto Rubio, Secretario General de CC.OO. de Asturias.

Presentó y moderó el acto Benjamín Gutiérrez Huerta, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico. Prado Alberdi expresó la voluntad de la Fundación Juan Muñiz Zapico de abordar temas de actualidad, que vengan a complementar el largo trabajo realizado por la misma en la promoción y divulgación de la historia del movimiento obrero y sus valores. Al respecto, se marcó dos objetivos fundamentales: Establecer marcos de debate sobre temas de actualidad y de futuro, como el de la globalización, "a fin de evitar que el frenético devenir de la actividad sindical, marcado por el día a día, nos haga perder la perspectiva", y llevar al seno del sindicato la historia de las Comisiones Obreras, "ya que corremos el peligro de olvidar de dónde venimos, y si cometemos ese error estaremos perdiendo, también, nuestras señas de identidad".

Profundizando en ello, refirió la necesidad de "encontrar nuevas fórmulas de actuación sindical capaces de enfrentar la globalización, para lo cual nos debe servir el conocimiento de nuestra propia historia". Una historia que, como apuntó, contiene dos elementos claves, que forman parte de las señas de identidad de CC.OO.: "la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y retos que siempre han tenido las Comisiones Obreras y la comprensión del sindicato, de la organización, como un instrumento y no como un fin en si mismo".

Salce Elvira comenzó su intervención expresando "las múltiples razones que tenemos para rechazar un modelo globalizador regresivo, injusto, excluyente e inhumano, que amenaza las conquistas políticas, sociales y económicas logradas durante el siglo XX por los trabajadores y que agranda la brecha entre países ricos y pobres y entre las clases sociales". Un modelo que, reconoció, "ha logrado debilitar a la izquierda política y social" y que ha conseguido que "no nos pongamos de acuerdo y, por ende, no abordemos cabalmente los verdaderos retos"

Indicó que los ejes que deben seguir marcando nuestra actuación sindical son la distribución de la riqueza y la protección social, para lo cual "debemos dar respuestas de forma cohesionada y coordinada, tanto a nivel europeo como mundial". En tal sentido, apuntó la necesidad de que los sindicatos "redefinamos lo que es hoy el nuevo internacionalismo, reforcemos e impulsemos el movimiento antiglobalización y centremos nuestra estrategia en lograr una nueva política social y un nuevo modelo de distribución económica que actúe contra la exclusión y la pobreza". Sólo así, recalcó, "desde la solidaridad y la responsabilidad, podremos construir un nuevo orden -que está en gestación-, que sustituya al viejo orden que ahora agoniza".

Alberto Rubio incidió en los efectos y consecuencias negativas que la globalización neoliberal está teniendo para la humanidad: reducción de la intervención pública, privatizaciones, merma de la protección social, desempleo, precarización y temporalidad laboral, deslocalización, exclusiónů, señalando la necesidad de "establecer marcos globales donde los sindicatos nos pongamos de acuerdo y rompamos la dispersión reivindicativa", con el propósito de "recuperar para la política el control de la economía, desde principios de solidaridad".

Apuntó a la movilización y a la presión social como única forma de dar respuesta a la enorme magnitud de los problemas actuales, señalando "la necesidad de implantar un régimen tributario internacional homogéneo; revalidar los programas de protección social públicos, en campos como la educación, la sanidad y las pensiones; continuar avanzando en la reducción de la jornada laboral y de las horas extraordinarias, así como en la equidad salarial; en la lucha contra el racismo y la xenofobia y en la lucha por la paz".

Finalizó asegurando que "para lograr otro reparto de los recursos y bienes, otra Asturias, otra España, otra Europa y otro mundo posibles -como dicen nuestros eslóganes-, es preciso actuar, también, en el plano microsindical, pues necesitamos organizaciones más democráticas, con más participación y debate y más volcadas en los movimientos sociales".