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LA INSUMISIÓN EN ASTURIAS   

 
[PRENSA]
 
» La insumisión toma de nuevo las paredes
La Nueva España, 05.11.2016
» Sama acoge una muestra sobre el movimiento insumiso
La Nueva España, 21.05.2016
» Entrevista a Gabriela Núñez, en Pieces
RTPA, 12.02.2016
» La muestra que recuerda la insumisión militar llega a Mieres
El Comercio, 09.02.2016
» Hablamos de insumisión
ccooasturias.es, 01.02.2016
» «El PSOE del 'No a la OTAN' nos metió en prisión por negarnos a hacer la mili»
El Comercio, 01.02.2016
» Juanín y la insumisión en Asturias
La Nueva España, 30.01.2016
» Entrevista a Gabriela Núñez, en El tren de RPA
RPA, 27.01.2016
» Treinta estampas (históricas) del movimiento insumiso asturiano
asturias24.es, 13.01.2016
» Desobediencia civil anti mili
El Comercio, 13.01.2016
» Exposición sobre la insumisión al servicio militar obligatorio en Asturias
Panorama Regional (RTVE), 13.01.2016
» Cuando Astérix se hizo insumiso
La Nueva España, 13.01.2016
» El movimiento insumiso asturiano expuesto en el C.M.I de El Llano
Cadena Ser Gijón, 12.01.2016

 
La insumisión toma de nuevo las paredes
La Nueva España, 05 de noviembre de 2016

La Casa de Cultura acoge, hasta el día 19, una muestra de carteles del movimiento antibelicista de finales del siglo XX

Avilés, A. de la Fuente

La insumisión toma de nuevo las paredes [Foto: Julián Rus]
[Foto: Julián Rus]

Revivir la mayor campaña de desobediencia civil de la segunda mitad del siglo XX en España. Esa es la intención de la exposición de carteles "Insumisión", una muestra compuesta por una veintena de proclamas que durante los años 80 y 90 del pasado siglo "adornaron" las calles de Asturias en pos del objetivo de poner fin al servicio militar y al ejército. "La intención es que se vuelva a hablar de un tema del que mucha gente no tiene conocimiento", aseguró ayer Benjamín Gutiérrez, director de la Fundación Juan Muñiz Zapico de CC OO, entidad responsable de la colección, que estará colgada hasta el próximo día 19.

"Es un tema que está, en general, poco trabajado y del que yo no tenía mucho conocimiento, pero creo que con este tipo de iniciativas se está consiguiendo una mayor visibilidad", afirmó Gabi Núñez, investigadora encargada de catalogar los carteles de la exposición.

Fernando Pérez, Benjamín Gutiérrez, Juan José Fernández, Gabriela Núñez y Jorge Sánchez. [Foto: Julián Rus]
Fernando Pérez, Benjamín Gutiérrez, Juan José Fernández, Gabriela Núñez y Jorge Sánchez. [Foto: Julián Rus]

Surgido en una España efervescente, al albor de al grito de "No a la OTAN", el movimiento de insumisión tuvo muchos adeptos en la época. En Asturias se contaron en torno a 50 personas que fueron encarceladas por negarse "a pagar un tributo a la nación en especie", y fueron miles los ciudadanos, en su mayoría jóvenes, que se echaron a las calles para pedir la liberación de sus camaradas ideológicos. "Hubo mucha repercusión en todo el país. Desde la coordinadora, lo que hacíamos, básicamente, eran actividades de resonancia: campañas educativas, movilizaciones, huelgas estudiantiles... Además, hubo mucha solidaridad por parte de sectores como la hostelería", recordó Juanjo Fernández, portavoz de la Coordinadora Asturiana por la Insumisión, mientras señalaba carteles que él mismo había pegado "por las calles de Avilés". "Antes había menos conciencia urbana que ahora. Cualquier pared era buena para hacer pegadas", agregó.

 




 
Sama acoge una muestra sobre el movimiento insumiso
La Nueva España, 21 de mayo de 2016
Sama acoge una muestra sobre el movimiento insumiso [Foto: Fernando Rodríguez]
Sama acoge una muestra sobre el movimiento insumiso [Foto: Fernando Rodríguez]

Una exposición sobre la insumisión en Asturias reúne carteles que ocuparon nuestras calles durante las décadas de los años ochenta y noventa.

La investigadora Gabriela Núñez Díaz y la Fundación Juan Muñiz Zapico desarrollaron el proyecto sobre el movimiento antimilitarista, que se puede contemplar en la casa de cultura de Sama hasta el 3 de junio. En la imagen, la inauguración de la muestra.

 




 
Entrevista a Grabriela Núñez
"Pieces", TPA, 12 de febrero de 2016

 




 
La muestra que recuerda la insumisión militar llega a Mieres
El Comercio, 9 de febrero de 2016

A. F. G., Mieres

El edil de Cultura, Juan Ponte, en la inauguración [Foto: E. C.]
El edil de Cultura, Juan Ponte, en la inauguración [Foto: E. C.]

La Fundación Juan Muñiz Zapico, en colaboración con la Concejalía de Cultura de Mieres, ha organizado una exposición de carteles con el título 'La insumisión en Asturias'. La muestra puede verse hasta el 19 de febrero y Mieres es la segunda parada de esta muestra después de Gijón.

En esta exposición se recogen carteles sobre, explican, la mayor campaña de desobediencia civil de la segunda mitad del siglo XX en España, que llegó con la negativa a hacer el servicio militar de los llamados insumisos, «movilización antimilitarista que ya forma parte de la historia reciente».

Más de una década después de que se aboliese la 'mili', se evoca a través de carteles cómo se vivió la insumisión en Asturias.

 




 
Hablamos de insumisión
ccooasturias.es, 1 de febrero de 2016

La investigadora Gabriela Núñez, el profesor de Historia Contemporánea Rubén Vega, y los insumisos Javier Pintado Piquero y José Manuel Chico, "Pin", aportaron sus conocimientos y experiencias personales durante la mesa redonda programada el viernes en el CMI el Llano de Gijón. Y es que hubo un tiempo en que el servicio militar era obligatorio en nuestro país y unos jóvenes se negaron a hacerlo. Y se salieron con la suya.

La exposición, que podrá verse próximamente en Oviedo, recoge carteles de los años 80 y 90 "que muchas imprentas no querían imprimir", comentó durante la charla Gabriela Núñez, que ha estado investigando el fenómeno de la insumisión en Asturias para la Fundación Juan Muñiz Zapico. "La mayoría no tienen ni depósito legal". Son carteles "con mensajes muy directos", elaborados a veces "con mucha sorna". En aquel entonces "las calles hablaban por sí solas".

Por lo que ha podido descubrir durante su trabajo, la insumisión en Asturias "tuvo mucho apoyo social". Los insumisos "no querían formar parte del ejército ni trabajar para un Estado al que no debían nada" haciendo la Prestación Social Sustitutoria.

En algunas de estas ideas abundó Rubén Vega, que no veía a "Pin" desde hacía dos décadas, cuando coincidieron en CCOO. El historiador resaltó la importancia de recuperar la memoria histórica de la insumisión por la importancia que tuvo el movimiento y porque "hay poca bibliografía".

Entre otras conquistas, los insumisos "consiguieron cambiar la consideración social de la mili, que cayó en el descrédito". Y "pagaron un alto precio", incluyendo la cárcel, por ser "coherentes con sus convicciones". Rubén Vega destacó la valentía y audacia de los insumisos, que en sus campañas hicieron todo un "despliegue de imaginación, humor y desenfado".

Javier Pintado Piquero fue el último insumiso juzgado en Asturias. "Tenía la opción de pedir prórroga por estudios, pero no lo hice". Así que le tocó ir a juicio y sufrir la inhabilitación (que incluía por ejemplo, no cobrar prestaciones ni poder trabajar en la función pública).

La Prestación Social Sustitutoria, para quienes objetaban al servicio militar, tampoco era una alternativa en su caso. "Era una explotación". Javier lamenta además que "nunca se juzgó a las ONG que se aprovecharon de miles de personas".

Y sigue teniendo muy claras las razones de su rechazo a la "mili": "El machismo y el capitalismo son los valores que defiende el Ejército", que encima "frivoliza con la muerte".

Una vez tomada la decisión de hacerte insumiso "estaba la estrategia, porque a la cárcel vas solo". Como colectivo había que "atraer a los medios", "tocar las instituciones", "entrar en los colegios". Y "por supuesto, la calle".

En contra de su voluntad, José Manuel Chico, "Pin", se convirtió en símbolo de la insumisión, al ser el primero en entrar en la cárcel por ese motivo. Fue en 1992, para cumplir dos meses y medio de prisión, antes de obtener el tercer grado. "Y es la primera vez que hablo en público de la insumisión", dijo al tomar la palabra. "Pin" también tenía, y mantiene, las cosas claras: "Subo yo a la mesa, pero es una ponencia colectiva".

Durante su intervención explicó que, entre otros aspectos y características del movimiento, en la coordinador contra la insumisión "no había cargos ni portavoces, y eso sí fue una experiencia de unidad popular".

"Fue una propuesta rupturista, incluso dentro de la izquierda", que consiguió "conectar con la gente joven de la época", en un tiempo de movilizaciones contra la OTAN y protestas estudiantiles.

En 1984 el PSOE aprueba su ley "regresiva", con una Prestación Social Sustitutoria "que duraba el doble que la mili", explicó "Pin". La respuesta de aquellos jóvenes fue "la insumisión directa", tanto al servicio militar como a la PSS. "Planteamos una estrategia de desobediencia civil, porque la PSS reproducía los mismo valores".

El movimiento estaba poniendo en jaque a la clase dirigente y a la judicatura, que tampoco quería asumir el papel represor en un conflicto que consideraban político. Los insumisos habían recurrido la ley del 84 al Constitucional a través del Defensor del Pueblo.

En el año 89 llegó a haber 24.000 objetores. "El último año de la mili había más insumisos y objetores que soldados de reemplazo", recuerda "Pin", quien se emociona al ensalzar que en todo momento "tuvimos un impresionante apoyo de las familias. Y de los abogados".

Tras el cambio en el reglamento de la ley introducido por el PSOE en 1992, "decidimos quebrantar la condena y empezamos a asumir la condena íntegra, renunciando a los beneficios penitenciarios. Empezamos a desobedecer el reglamento dentro de las cárceles". Y se produce "la insumisión total".

Así fue como paso a paso, golpe a golpe, los insumisos se saldrían con la suya. Curiosamente, sería un Gobierno de José María Aznar el que acabaría, en 2001, con el servicio militar obligatorio en nuestro país.

Una historia apasionante, como quedó de manifiesto en el transcurso de la charla y con las posteriores intervenciones del público. Tan apasionante como poco conocida. "La insumisión necesita que la escribamos porque todavía no tiene relato", reconoce "Pin".

¿Qué piensa hoy el primer insumiso asturiano que pagó su coherencia y osadía con la cárcel? Que "más que nunca debemos reivindicar el antimilitarismo", que "lo que hay que defender hoy son la educación, la sanidad…", que "hay que sustituir la defensa militar por la defensa civil no violenta de los derechos sociales". Que "aspiramos a conquistar otro tipo de solidaridad, más justa".

 




 
«El PSOE del 'No a la OTAN' nos metió en prisión por negarnos a hacer la mili»
El Comercio, 1 de febrero de 2016

Chelo Tuya, Gijón

José Manuel Chico, Pin, quien en 1992 fue el primer insumiso asturiano encarcelado. [Foto: J. Pañeda]
José Manuel Chico, Pin, quien en 1992 fue el primer insumiso asturiano encarcelado. [Foto: J. Pañeda]

En septiembre de 1992 era un estudiante de Sociología que preparaba en casa de unos amigos la, para un ovetense, madre de todas las fiestas: San Mateo. Pero sonó el teléfono. Al otro lado, la voz de su padre, nervioso: «Está aquí la Guardia Civil. Viene a por ti». Y ya no hubo ni fiesta, ni Sociología ni verano. José Manuel Chico (Oviedo, 1969) pasó casi un mes escondido, hasta el 15 de octubre. Aquel día, en cabeza de una masiva manifestación, acudió al juzgado de Oviedo que había decretado su ingreso en prisión por dos años, cuatro meses y un día. ¿Su delito? Negarse a hacer tanto la mili como la prestación social que, desde 1984, el Estado ofrecía como opción a los antimilitaristas. Pin fue el primer insumiso asturiano encarcelado. Luego llegarían más. Hasta que en 2000 el Ejecutivo de Aznar suprimió la mili y su placebo. 24 años después de su ingreso en prisión, Pin es un agente de Hacienda cedido al Servicio Público de Empleo, miembro de Podemos en Oviedo y un convencido de que su decisión fue «un acierto».

Primer insumiso asturiano encarcelado. ¿Se arrepiente?
Nunca. No me arrepiento de ser insumiso ni de haber ido a la cárcel. Estoy muy orgulloso. Fue uno de los mayores aciertos de la izquierda.

A usted le encarceló un gobierno de izquierda. En 1992 el presidente era Felipe González.
Bueeenooo. Es que el PSOE empezó en 1982 con el 'No a la OTAN' y luego nos metió de cabeza. Aquella decisión generó una gran movilización en contra, en la que empezamos la mayoría de los insumisos. Una gran parte de la Coordinadora de Insumisos de Asturias salió de aquella huelgona de estudiantes, la del 'Cojo Manteca'. Ese PSOE del 'No a la OTAN' fue el que nos metió en la cárcel por negarnos a hacer la mili.

Y no fue hasta que llegó un gobierno de derecha, el de Aznar, cuando se eliminó la mili. En 2000.
No le quedó otro remedio. Entre insumisos y objetores, éramos más que soldados de reemplazo. Fue un éxito, aunque queríamos más.

¿Acabar con el Ejército?
Sí. Solo conseguimos, y fue importante, que los varones de este país no tuvieran que hacer la mili. Pero los ejércitos continúan. Nuestra idea es 'imagina una guerra y que no vaya nadie'. Seguimos apostando por el transarme, un modelo de defensa de los derechos humanos y sociales.

¿Qué lleva a un universitario a ir a la cárcel en lugar de protestar contra la mili desde la objeción?
Acabar con el militarismo. En mi casa siempre fueron de izquierda. Pero la izquierda clásica no pensaba en la insumisión ni en la objeción. Iban a la mili y, allí, montaban un sindicato para defender derechos.

¿Qué le dijeron en casa?
Mi padre, que estuvo exiliado en Francia, me decía '¿Sabes lo que haces?'. Tenía mucho miedo a los militares, pero luego siempre estuvo a mi lado. De hecho, las familias fueron un apoyo clave de la insumisión. Crearon la Asociación de Familiares de Insumisos. El otro pilar fue la sociedad. No nos dejaron solos nunca.

Pero a la cárcel entra uno solo.
Sí. Nosotros queríamos que la cosa fuera colectiva, pero la estrategia que montó el Gobierno fue dar un trato individual. Cuando me fueron a buscar a casa, ni me acordaba. Como habían solicitado un indulto...

¿Quién?
El juez. Había sentencias diferentes. Unos jueces optaban por condenas pequeñas, para que no entráramos en la cárcel. Otros por la total: dos años, cuatro meses y un día, y luego pedir el indulto. A mí me tocó ese. Me juzgaron en 1990 y ya no supe más hasta que me llamó mi padre en aquel San Mateo de 1992.

¿Cómo fue?
Estaba en casa de unos amigos preparando la fiesta cuando me llamó. Estuve escondido un mes para prepara la estrategia. Porque todo lo hacíamos tras votarlo en la Coordinadora de Insumisos. Se decidió que todos irían conmigo a entregarme. Fue el 15 de octubre de 1992, en una gran manifestación.

Insisto, luego entra solo.
Es cierto. Ese momento en que la puerta de la cárcel se cierra tras de ti... Yo entré el 15 de octubre y no volví a salir hasta el 31 de diciembre. Fue la única Nochebuena de mi vida que pasé sin mis padres.

¿Cómo vive en la cárcel un universitario?
Estábamos muy protegidos por el resto de presos. Había una gran solidaridad con el movimiento insumiso. A mí me tocaron los últimos momentos de la cárcel de Oviedo. Todavía estaba allí Faustino (Faustino García, el 'padre' del módulo libre de drogas de Villabona) y se encargó de tenerme en su unidad.

¿Nunca tuvo problemas?
No. La gente fue muy amable. Alguno protestó porque me destinaron a la biblioteca, que es un destino muy bueno y por el que esperan personas con condenas muy largas. Yo lo entendí, allí el tiempo no pasa.

Pero pasó. Hace 24 años de aquello. Ahora es usted de Podemos. ¿Es el paso natural del insumiso?
(Risas) Hay muchos, pero no creo.

¿Hay algún insumiso en el PP?
(Risas) En el PP no conozco, pero no es un paso natural. Yo nunca milité en ningún partido. Soy afiliado a CC OO desde que, como funcionario de Hacienda, estaba en Badajoz. No pensaba volver a movilizarme hasta el 15M...

Contra otro gobierno socialista, el de Rodríguez Zapatero.
Sí. Ya había participado en las mareas negras de los funcionarios contra los recortes de ese gobierno. Al volver a Oviedo, destinado al Servicio Público de Empleo (mis jefes dicen que la Agencia Tributaria está sobredimensionada), estoy en Podemos.

Si en 1992 le digo que iba a compartir partido con un militar, con todo un exjefe del Estado Mayor, ¿me hubiera creído?
Eeeeh (risas) Podemos es muy grande. Cuando Pablo Iglesias habla de ejércitos no me gusta. Me parece que es una opinión de izquierda antigua. Yo prefiero la seguridad humana, la defensa no violenta. Sigo en contra de la OTAN.

¿Por qué la alternativa de gobierno de Podemos pasa por apoyar a ese PSOE que, a usted, primero le metió en la cárcel y luego le hizo levantarse el 15M?
No tengo claro si gobernar con el PSOE es una buena medida. La Unión Europea sigue diciendo que hay que recortar 13.000 millones de euros. No sabemos si Pedro Sánchez va a ser capaz de resistir la presión para no hacerlo.

Como agente de Hacienda, ¿qué le parece el 'caso Urdangarín'?
Me indigna el trato que la Agencia Tributaria le da a la infanta Cristina. Que la hija de la máxima autoridad del país cometa, presuntamente, un delito fiscal y que la Agencia Tributaria no la acuse... En contra, además, de los informes de mis compañeros, los técnicos de Hacienda.

Usted que fue a la cárcel por principios, ¿cómo ve que siga libre tanto acusado de corrupción?
Soy un defensor de lo público y cuando veo que quienes más lo atacan, quienes dicen que es más eficiente lo primero, son los que se llevan el dinero que es de todos me levanto. Eso hice el 15M. Y seguiré haciéndolo siempre.

 




 
Juanín y la insumisión en Asturias
La Nueva España, 30 de enero de 2016

Javier Arjona, Siero

La Fundación que lleva el nombre de Juanín, el líder obrero muerto en accidente (Qué probe quedó'l ríu Güerna llabraor de llibertaes dende dientro les prisiones, Manuel Asur-Nuberu) ha tenido el acierto de propiciar un encuentro de insumisos y familias y activistas antimilitaristas, la víspera del día mundial de la paz y la no violencia, conmemoración de las luchas de Gandhi.

Rubén Vega, de la universidad asturiana, ha apoyado un inicio de investigación de Gabriela Núñez Díaz en torno a cartelería relacionada con la insumisión en Asturias, y ha asegurado en la mesa redonda que pese al nivel académico alto, no han sido muchos los registros escritos, la historiografía correspondiente a un importante movimiento que ha dejado huellas en el territorio.

Algunos de los protagonistas, el propio Carlos Fueyo autor de un reciente libro Diario de un insumiso preso, han aportado datos de otros escritos y referencias, y la propia actividad del 29 de enero en el Llano constituyó una fuente de historia, de muchas historias y de un movimiento, que algunos de los presentes categorizaron como de heroicidades, de dimensión ética y moral superior, no en vano a muchos de sus protagonistas no les importó poner en juego su libertad, y perderla por amplios periodos de su vida, a cambio de la superación de la obligatoriedad de participar en el ejército, considerado instrumento de muerte.

El servicio militar obligatorio (la mili kk) fue abolido y resultó un logro. Pero el ejército, cuya superación y abolición estaba en el imaginario y el programa de la insumisión, obviamente no solo no ha desaparecido sino que ha aumentado su poder ideológico, la introducción de su ideología jerárquica, machista, de dominación, racista y capitalista, y ha seguido siendo fuente de corrupciones, de imposiciones, de intervenciones en guerras en el extranjero, e incluso nuestro país ha acogido en 2015 la que dicen mayores maniobras de la OTAN de toda la historia.

La gente que estuvo activa en el periodo de protagonismo antimilitarista que condujo a la desaparición de la mili, sigue estando muy activa en los movimientos sociales más diversos, y dos de los contertulios en la mesa, el primer preso y el último enjuiciado y condenado por insumisos, Chico Fernández Pin, y Javier Pintado Piquero, al compartir sus historias mostraron también sus actuales militancias, por cierto ambos en Podemos, y ambos, sin que nadie les preguntara, muy críticos con el programa militar de la formación morada.

Frente a la afirmación rotunda de que al acabar la insumisión concluía también el movimiento antimilitarista en Asturias, habría que contraponer, en dimensión diferente, los picos de movilización anti-guerras en algunos momentos concretos, y en todo caso, la transposición necesaria a otras actividades ciudadanas que intentan confluir en valores similares.

Entre ella la defensa irrestricta de los derechos humanos. Que en el caso concreto , por ejemplo, de Palestina y el apartheid criminal israelita, tiene mucho de antimilitarismo, o en el caso concreto de las personas refugiadas, tiene casi toda relación directa con las guerras influenciadas desde Europa, con el armamento vendido desde Europa, con el apoyo político y militar a los contendientes y con los bombardeos directos en aquellos territorios de los que huyen estas personas que buscan refugio.

La objeción fiscal al gasto militar, aunque sea minoritario y por ahora de poca efectividad, mantiene valores similares a los que inspiraron la insumisión, así como las movilizaciones para evitar que los militares, los grupos de represión denominados antidisturbios, sigan teniendo entrada perversa en los centros educativos de menores, o que la propaganda militarista ocupe las calles y los cielos, como en el caso del desfile militar aéreo en Xixón, o la llegada el año anterior de aquel contingente tan extenso de parafernalia militar de la guardia real.

En el día anterior al día escolar de la paz y la no violencia, cuando guajas y guajes de muchos colegios han expresado deseos de paz para reivindicar el cese de conflictos armados y que el amor y la solidaridad reinen en el mundo, y que «somos gente con distinta raza, cultura y religión que sabemos entendernos»..y, también, para «concienciar de la necesidad de un mundo sin guerras, ni odio», rememorar, reconocer y agradecer el enorme esfuerzo, la creatividad, la disposición solidaria y humanista de inmenso valor ético del movimiento por la Insumisión asturiano, supone asimismo una confluencia con quienes desde distintas facetas , edades y situaciones, siguen defendiendo los valores de la Vida, frente a los mortuarios militaristas.

Y merece todas las felicitaciones ese movimiento y esa historia viva.

Juanín, seguro, estaría también orgulloso por ello.

 




 
Entrevista a Gabriela Núñez, en El tren de RPA
RPA, 27 de enero de 2016
 
 




 
Treinta estampas (históricas) del movimiento insumiso asturiano
asturias24.es, 13 de enero de 2016

Una exposición de carteles recuerda en el Centro Municipal de El Llano, en Gijón, los años más intensos de la movilización antimilitarista y no-violenta en Asturias

Juan Carlos Gea

La imagen de Guillermo Brown y los Proscritos, en uno de los carteles del movimiento por la insumisión asturiano.
La imagen de Guillermo Brown y los Proscritos, en uno de los carteles del movimiento por la insumisión asturiano
 
Dos carteles pro insumisión, uno de ellos con la efigie de José Manuel Chico Fernández, Pin.
Dos carteles pro insumisión, uno de ellos con la efigie de José Manuel Chico Fernández, Pin
 
Benjamín Gutiérrez Huerta comenta uno de los carteles de la exposición [Foto: ASTURIAS24]
Benjamín Gutiérrez Huerta comenta uno de los carteles de la exposición [Foto: ASTURIAS24]
 
Carteles pro insumisión con alusiones al paro y al cartel de la película de Berlanga 'Todos a la cárcel'.
Carteles pro insumisión con alusiones al paro y al cartel de la película de Berlanga 'Todos a la cárcel'
 
Dos carteles del movimiento insumiso en blanco y negro, uno de ellos con alusiones a Mortadelo y Astérix y Obélix.
Dos carteles del movimiento insumiso en blanco y negro, uno de ellos con alusiones a Mortadelo y Astérix y Obélix
 
Cartel antimilitarista.
Cartel antimilitarista

En 1971 un joven jienense, José Luis Beunza, se negaba a incorporarse al Servicio Militar y pagaba, tras sendos consejos de guerra, con un total de tres años de cárcel por los delitos de desobediencia y deserción. Sus motivos no eran solo personales: estaba rechazando el militarismo desde la no-violencia y pretendía prender la mecha de un cambio social y legislativo aún en pleno franquismo. Pepe Beunza se convertía así en el primer objetor de conciencia por motivos políticos ante el Estado español, aunque esa figura ni siquiera existiese entonces en los códigos legales. Su gesto, que generó una importante movilización internacional de apoyo, cuajaba seis años después, en los albores de la Transición, en el primer movimiento organizado de objetores de conciencia; y esa primera gran manifestación de la desobediencia civil en España estaba destinada a generar --ya en los ochenta e incluso con una legislación que reconocía el derecho a objetar del Servicio Militar desde 1984-- una nueva figura de la rebeldía civil: el insumiso; aquel objetor que por distintos motivos rechazaba también la alternativa de una Prestación Social Sustitutoria. La suspensión del Servicio Militar Obligatorio en 2000 significó también, en la inmensa mayoría de los casos, la desaparición de un movimiento que llegó a hacer mucho ruido en la última década del siglo pasado, pero del que los españoles más jóvenes apenas tienen hoy noticia. Y eso es precisamente lo que quiere evitar La insumisión en Asturias, una exposición inaugurada ayer en el Centro Municipal de El Llano de Gijón que pretende rememorar a través de 30 carteles y un documental la actividad del movimiento insumiso en el Principado.

La muestra se ha originado en el contexto de un trabajo de prácticas universitarias en el que la investigadora Gabriela Núñez Díaz, en colaboración con la Fundación Juan Muñiz Zapico de CCOO y el Muséu del Pueblu d'Asturies, ha llegado a recopilar tres centenares de carteles empleados en las campañas asturianas de los movimientos insumisos. Tal y como señaló durante la inauguración el director de la Fundación, Benjamín Gutiérrez Huerta, la movilización antimilitarista compartió frentes con otros colectivos sociales y políticos --ecologistas, defensores de la llingua, feministas-- y estuvo conectada sobre todo a formaciones políticas de "la izquierda más radical, trotskista o maoísta" como el MC o la LCR". Y también a sindicatos, como apuntó el presidente de la Fundación Zapico, Francisco Prado Alberdi.

El veterano ex secretario general de CCOO ha evocado algunas de las estrategias con las que apoyaron al movimiento insumiso algunos destacados sindicalistas y políticos, "aunque las organizaciones políticas no tuvieron tanto compromiso". La autoinculpación en cuanto colaboradores o incluso la ocultación en domicilios de nombres conocidos contribuyeron a dar publicidad y crear simpatías hacia jóvenes que, como el insumiso José Manuel Chico Fernández, Pin, se convirtieron en auténticos emblemas de la desobediencia civil en Asturias; y no solo frente al estamento militar o judicial o los partidarios de la "mili" obligatoria, sino --como puntualizó Gutiérrez Huerta-- también frente a los militantes izquierdistas de generaciones anteriores, que no acababan de comulgar con los componentes radicalmente pacifistas o no-violentos de sus sucesores.

Material clandestino

Aunque aparezca el rostro de Pin, las convocatorias en calles y plazas de ciudades asturianas o los mensajes en bable, la mayor parte de los carteles no fueron impresos en Asturias: eran material directamente "clandestino, sin Depósito Legal" importados y readaptados a menudo desde activo movimiento insumiso del País Vasco y "de muchas de las mismas imprentas que habían funcionado en la lucha antifranquista", según el director de la Fundación Zapico. De hecho, recordó la autora de la investigación, las imprentas asturianas se negaban a realizar estos trabajos, entre los que hay piezas más rudimentarias junto a otras bastante más cuidadas, trabajadas e ingeniosas, que llegaron a echar mano de iconos de la cultura pop como Astérix y Obélix, Mortadelo o Guillermo y los Proscritos y a adaptar tipografías y emblemas políticos al gusto de los ochenta y los noventa.

Finalmente el Servicio Militar Obligatorio quedó en suspenso bajo un gobierno de José María Aznar, aunque muchos de aquellos insumisos no se dieron por satisfechos. De hecho, según Benjamín Gutiérrez Huerta, acabaron por vivir como "un fracaso" sus aspiraciones, en la medida en que pugnaban "por acabar con los ejércitos". Casi todos los movimientos se disolvieron, y muchos de sus militantes se integraron en otros frentes de activismo político y social. Hubo otros, como el potente colectivo bilbaíno, que se mantuvieron y siguieron funcionando. De ellos, pero también del sentido y las tácticas de movilización y conflicto empleadas por los insumisos, habla el documental de veintitantos minutos que completa la exposición, que se rematará con una charla en la que participará el histórico Pin y el último de los insumisos asturianos, Javier Pintado Piquero (viernes, 29 de enero) y con una actividad con escolares que se realizará al día siguiente con motivo del Día de la Paz.

A muchos de los que nacieron en el último franquismo muchas de estas piezas les resultarán tremendamente familiares, ya que empapelaron las calles de las ciudades asturianas gracias a la tenacidad de los movilizados, capaces de realizar maratonianas pegadas de carteles y de reponerlos al día siguiente, si era preciso, después de que los servicios de limpieza los arrancaran. A los que nacieron después, les dejarán constancia de una lucha de la que tienen seguramente pocas noticias y de unas estrategias de movilización que aún no sabían de internet ni de redes sociales. Pero sobre todo les intentarán transmitir el mensaje que lanzó Benjamín Gutiérrez citando a uno de los insumisos del documental vasco: "Ahora soy insumiso a esto, pero voy a ser insumiso de por vida".

 




 
Desobediencia civil anti mili
El Comercio, 13 de enero de 2016

Homenaje al movimiento pacifista de los insumisos, con una exposición en El Llano // 'La insumisión en Asturias' narra, en 16 carteles y un documental, la lucha contra el servicio militar y a favor de la objeción de conciencia

María Gancedo, Gijón

Benjamín Gutiérrez explica el significado de los diferentes carteles durante la inauguración, ayer, en el CMI de El Llano. [Foto: Paloma Ucha]
Benjamín Gutiérrez explica el significado de los diferentes carteles durante la inauguración, ayer, en el CMI de El Llano. [Foto: Paloma Ucha]
 
Algunos de los primeros visitantes a la exposición. [Foto: Paloma Ucha]
Algunos de los primeros visitantes a la exposición. [Foto: Paloma Ucha]

Se encadenaron en la comandancia naval de Gijón, desertaron de la mili en el cuartel de destino y rechazaron cualquier tipo de trabajo social sustitutivo del servicio militar y, por ello, muchos acabaron en prisión. Los insumisos no solo luchaban contra la objeción de conciencia y la mili, sino que perseguían la abolición del Ejército y de todo aquello que tuviera que ver con acciones bélicas. A ellos, el Centro Municipal de El Llano dedica, hasta el 31 de enero, la exposición 'Asturias insumisa' formada por 16 carteles y acompañada por la proyección de un documental. Un proyecto de la investigadora Gabriela Núñez, con la colaboración de la Fundación Juan Muñiz Zapico realizada durante las prácticas universitarias de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo.

Los rostros de los procesados, entre ellos el de Pin, el último en ser encarcelado por negarse a realizar los trabajos sociales impuestos por la objeción de conciencia, o personajes como Astérix y Obélix ilustran algunos de los carteles que, escritos en asturiano, sintetizan la mayor campaña de desobediencia civil de la segunda mitad del siglo XX.

Todo ello, resultado de una importante labor de catalogación de entre más de 300 letreros donados a la fundación por la Coordinadora Asturiana de Insumisos en aquellos años, que conserva una copia de cada uno de los carteles que imprimieron. «Estos letreros formaban parte de la realidad de los asturianos. Si alguien los quitaba por la noche, a la semana siguiente aparecían el doble», explica Alberdi, presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico.

«La mayor parte de ellos fueron imprimidos en talleres clandestinos del País Vasco. No había fechas. Ni siquiera los autores de los carteles habían firmado su obra», admite Gabriela Núñez, historiadora en prácticas, y encargada de la investitación para ilustrar las dificultades que se encontró en su estudio. Para esta labor contó con la ayuda del Muséu Pueblu d'Asturies, pero sobre todo, con los relatos vivos de los protagonistas. «Muchos de ellos están muy ligados a los movimientos sociales actuales y son conocidos, solo que muy poca gente sabe que en su juventud ya eran activistas», aclara. Con esta exposición se intenta dar voz de aquellos hombres, que sometidos a mucha presión, y en el filo de la legalidad, lucharon por la abolición del servicio militar obligatorio. «Fue un movimiento que tuvo gran repercusión, pero luego quedó en el olvido con la supresión de la mili», comenta Alberdi.

Para contar un testimonio en primera persona, Pin, el último insumiso encarcelado, estará presente en la muestra el viernes a las siete de la tarde. Esa tarde contará su experiencia entre rejas.

 




 
Exposición sobre la insumisión al servicio militar obligatorio en Asturias
Panorama Regional (RTVE), 13 de enero de 2016

 




 
Cuando Astérix se hizo insumiso
La Nueva España, 13 de enero de 2016

La muestra 'La insumisión en Asturias', que se inauguró ayer en El Llano, recoge la iconografía de un movimiento antimilitarista que tuvo miles de procesados

J. L. Argüelles

Benjamín Gutiérrez, ayer, con dos de los carteles de la exposición
Benjamín Gutiérrez, ayer, con dos de los carteles de la exposición "La insumisión en Asturias". [Foto: Ángel González]
 
Prado Alberdi, ayer, con el cartel que el MRA dedicó a Astérix y Obélix. [Foto: Ángel González]
Prado Alberdi, ayer, con el cartel que el MRA dedicó a Astérix y Obélix.
[Foto: Ángel González]

 
Dos de los cartes de la exposición, en el Centro Municipal de El Llano. [Foto: Ángel González]
Dos de los cartes de la exposición, en el Centro Municipal de El Llano.
[Foto: Ángel González]

Hubo un tiempo en que Astérix y Obélix, los populares personajes creados por Goscinny y Uderzo, se hicieron recalcitrantes antimilitaristas, abanderados de la desobediencia civil que venía de Thoreau y de aquella covicción del solitario de Walden de que ningún gobierno ha de tener más poder que aquel que los ciudadanos estén dispuestos a concederle. "Escontra l'exércitu. La meyor poción... ¡Insumisión!", decían los irreductibles y asturianizados galos desde aquel cartel del MRA (Mocedaes Revolucioanries d'Asturies), una de las organizaciones políticas que contribuyó, junto con el MCA, JCR, Griesca o el Conceyu Ciudadanu pola Llibertá, entre otras, a airear la protesta de un movimiento que surgió en los años ochenta y sólo se diluyó a partir de diciembre de 2001, con el final del servicio militar obligatorio y la amnistía para unos cuatro mil insumisos procesados, entre ellos varios asturianos que acabaron en prisión.

La Muestra "La Insumisión En Asturias", que se inauguró ayer en el Centro Municipal de El Llano, reúne dieciséis carteles -entre ellos el de Astérix Y Obélix- que son un elocuente ejemplo de la variada iconografía que partidos y agrupaciones ciudadanas, a la izquierda del PSOE, idearon para dar voz a las reivindicaciones de los insumisos o exigir la libertad de los activistas encarcelados. La exposición está organizada por la Fundación Juan Muñiz Zapico, vinculada a CC.OO. Y es, según explicó su director Benjamín Gutiérrez, una selección monográfica a partir de una colección de unos trescientos carteles de tema variado que ha donado un particular. "Nos pareció que eran muy llamativos y que responden, además, a una cierta praxis clandestina; la mayoría, pese a tener una evidente calidad plástica, no lleva firma de autor", explicó.

El objetivo de este trabajo, que es en realidad un proyecto de la investigadora Gabriela Núñez Díaz, es acercar a los más jóvenes las particularidades de un movimiento muy activo, que surgió en la España gobernada por los socialistas, y que movilizó a miles de activistas con un doble objetivo: acabar con la conscripción y la militarización. También se proyecta un curioso documental: "Insumisión, 20 años desobedeciendo. Breve historia reciente del antimilitarismo en el Estado español", del bilbaíno Kem-Moc.

A la inauguración asistieron también, junto con Gutiérrez y Gabriela Nuñez, el director de la Fundación Municipal de Cultura, Xosé Nel Riesgo, y el presidente de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Francisco Prado Alberdi. Éste admitió que la protesta de los insumisos no siempre fue entendida por los sindicatos mayoritarios o algunos de los partidos de la izquierda tradicional. "Sí hubo mucha gente que los apoyamos a título personal, como yo mismo, que era secretario general de Comisiones de Gijón o El Polesu (Manuel García Fonseca, del PCA e IU), que era diputado por Asturias y se autoinculpó", dijo.

"Desde mediados de los años ochenta y hasta después del año 2000 hubo muchas acciones de protesta, porque todavía había presos", recordo Gabriela Nuñez. Dos de los insumisos asturianos juzgados y enarcelados fueron José Manuel Chico Fernández (Pin) y Javier Pintado Piquero, que participarán el próximo viernes 29 de enero en un debate, junto con el historiador Rubén Vega y la investigadora Gabriela Nuñez.

Aquella "insumisión" tenía su antecedente más nítido en el amplio movimiento de objetores de conciencia (hasta un millón de jóvenes españoles) que surgió tras la muerte de Franco, en 1975. En plena dictadura hubo objetores como Pepe Beunza, que acabó en la cárcel, pero la protesta contra la mili obligatoria se extendió en la decada de los ochenta. En 1979 se celebró en Álava un congreso del Movimiento de Objeción de conciencia (MOC). En 1984 el Gobierno aprobó la ley de Objeción de Conciencia, y dos años más tarde un reglamento para una prestación social sustitutoria de la mili que los "insumisos" no aceptaron.

 




 
El movimiento insumiso asturiano expuesto en el C.M.I de El Llano
Cadena Ser Gijón, 12 de enero de 2016

Más de quince carteles de gran formato recorren la historia de la insumisión en Asturias en una exposición que ya está colgada en El Centro Municipal del Llano de Gijón

Guillermina Caso, Gijón

La muestra recoge parte de los ejemplares catalogados en un trabajo de investigación de la Universidad de Oviedo con la colaboración de la Fundación Juan Muñiz Zapico.

La investigadora Gabriela Núñez profundizó en el reflejo en Asturias de la mayor campaña de desobediencia civil de la segunda mitad del siglo XX en España, cuando los llamados insumisos se negaron no solo a hacer el servicio militar, sino a la existencia de un Ejército formado por jóvenes reclutados contra su voluntad. A través de 16 carteles de un metro por setenta centímetros que ocuparon nuestras calles en los años 80 y 90, se pretende que los más jóvenes conozcan este movimiento que a base de rebeldía y a menudo de cárcel acabó aboliendo la mili.

Se trata de los primeros carteles catalogados durante unas prácticas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo en colaboración con el Museo del Pueblo de Asturias de Gijón.