Juanín a través de sus escritos
Sobre la afiliación

La afiliación es el resultado natural del desarrollo de Comisiones Obreras. Comisiones han sido desde su nacimiento en medio de organización natural y espontáneo de los trabajadores para plantear y dirigir su lucha reivindicativa; de hecho, siempre actuaron como un sindicato de unas características especiales, lo que hemos llamado sindicato de nuevo tipo, pero sindicato al fin. A medida que las movilizaciones crecían y la Dictadura tenía que ceder parcelas de su terreno, a medida que imponíamos alguna libertad de movimiento mayor para nuestra clase, iba perdiendo es espontaneidad y ganando en coordinación y organización el proceso natural de todo movimiento obrero en desarrollo que pugna por salir a la luz, por conseguir su legalidad frente a una dictadura que la negaba. Éxitos se han alcanzado, y hoy podemos estar a las puertas de la libertad a poco que empujemos.

Comisiones tienen que cumplir otra fase de su proceso; con esta liberación impuesta por nuestra lucha, muchos otros sindicatos, y algunos de ellos no precisamente de clase –para estos últimos nuestro respeto-, se disponen a cubrir el vacío que la CNS está dejando en su caída; son los trásfugas del propio verticalismo que con distinta fachada tratan de mantener el mismo edificio y se disponen a airear ese vacío afiliando a trabajadores sobre la base de ofrecerles el «oro y el moro». Y no se trata de operar sobre vanguardias, sino sobre masas de asalariados que están desorientados por cuarenta años de Dictadura y que mantienen vivo el espíritu de clase, pero a los que distinguen en teoría opciones de política sindicales puede, como es natural, costar más trabajo. Es un principio de clase en estos momentos el estabilizar, sobre la base de afiliar, a masas de trabajadores ganados así de forma estable para el logro de la unidad sindical, que es nuestro gran objetivo.

Pero esta afiliación masiva no se logrará sobre la base de girar en torno al mismo círculo; no podemos, no debemos ponernos límites nosotros mismos; tenemos las bases objetivas para llegar a masas de trabajadores; ellas son el prestigio y la autoridad de centenares de líderes obreros que se han ganado este calificativo a través de su lucha diaria; éstos tienen que jugar un gran papel. Se trata de que en actos, en asambleas masivas ellos tomen la palabra para invitar a la afiliación a nuestro sindicato; su prestigio, su autoridad, sirve más que brillantes teorías.

Por otro lado, si bien están los actos fuera del centro de trabajo, todo medio es bueno, lo más rentable es la asamblea de fábricas: es allí el lugar natural de afiliación y es allí donde los líderes auténticos de Comisiones hacen valer más su prestigio.

El tener asesores jurídicos y económicos exige poder económico, y ello sólo se logrará con masas de afiliados. Por otro lado, y no menos importante, hoy ya no se trata sólo de movilizar, sino de crear sólidas estructuras que sean capaces, por asentarse de forma estable en masas de trabajadores y estar sujetas a crítica constante, de plantear alternativas el capitalismo. No podemos dejar, en estos momentos de confusión, donde el gran esfuerzo del régimen se centra en consolidar la pluralidad sindical, presos de la desorientación a millones de trabajadores; ofrezcámosles que se afilien con nosotros para la unidad sindical, para la lucha de clase. Afiliar es una tarea primordial de hoy.

(Muy pocos días antes de su muerte, Juanín había escrito este texto, con destino a la prensa obrera)

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